Personajes campiranos y Castillo de Chapultepec

 

FICHA CATALOGRÁFICA
 

Carpeta III. Carpeta tamaño carta con pastas de cartulina beige, 20 folios de papel bond blanco. Portada con varias leyendas.
8 3/4 x 11"
[Manchas, roturas y arrugas.]
Descripción por folio.

5) Dibujos hechos por José Juan Tablada en su infancia.

1) Personajes campiranos.
Lápiz sobre papel bond.
4 x 3 1/4"
[Con esquineros. Manchas y dobleces.]

2) Castillo de Chapultepec.
Acuarelas sobre cartón.
4 3/4 x 2 5/8"
[Al pie mec.: "Castillo de Chapultepec". Fechado al reverso: "Domingo 12 de julio de 1884". Ext. inf. der. firmado: Tablada.]
 
 

NOTA
 

Por su trazo, el primero de estos dibujos infantiles, Personajes campiranos, fue realizado mucho antes que el titulado Castillo de Chapultepec. Quizá fue contemporáneo de otros similares que se encuentran en dos páginas de esta misma carpeta. La primera reúne Casa, Casa de campesino y Jinete; la segunda contiene Paisaje campirano y Cascada y río. El dibujo "Castillo de Chapultepec", fechado el 12 de julio de 1884, seguramente fue elaborado durante la estancia del poeta en el Colegio Militar, que en ese entonces se encontraba en el Castillo de Chapultepec.
    Según cuenta Tablada en La feria de la vida, en 1884 la familia vivía en Tacubaya, en la calle de Calvario, antes llamada de Algara, en una de las casas más antiguas del lugar. Para entonces, Tacubaya había dejado de ser el lugar campirano y veraniego donde muchas familias buscaban la tranquilidad. En cambio, la acelerada urbanización lo había hecho crecer y pululaban los salones de juego con adornos de mal gusto. Había barracas al aire libre, peleas de gallos y la orquesta de la ciudad tocaba en los jardines las piezas que estaban de moda. También había prostíbulos donde las heteras eran, para el joven Tablada, verdaderas heroínas de novela, "peregrina escuela de costumbres –comenta el poeta–  para quienes dábamos los primeros pasos de la vida y llevábamos el alma abierta como un ávido surco para nutrir y hacer medrar la semilla, buena o mala, que cayera en ellas" [p. 81].
    En una de sus múltiples excursiones a ese mundo que se abría ante sus ojos, Tablada llegó tarde a casa y, en castigo, fue enviado por la familia al Colegio Militar. Cuando escribió sus memorias ya consideraba que aquella época había sido "uno de los estados sociales más desorganizados y más concupiscentes que hayan existido en el mundo", del cual afortunadamente se había librado:

Haber llegado a la casa paterna a las doce de la noche, después de una excursión a las "partidas", fue quizás mi salvación.
    Llevaba aún en mis oídos las cadencias de "Las ondas azules del Danubio", vals entonces en boga, y ante mis ojos deslumbrados la visión de las bellas heteras, el brillo de las onzas de oro, el misterio de los umbrosos jardines bajo la luz de los farolillos chinescos... cuando cayendo bruscamente a la realidad, abrí temblando las puertas de mi habitación en medio de la casa recogida y silenciosa.
    El castigo inmediato fue una azotaina memorable, seguida a la mañana siguiente por la solemne noticia de que en consejo de familia se había decidido que yo entraría al Colegio Militar.
    Todo se arregló en una semana, al cabo de la cual y una vez pasado con éxito mi examen de admisión, me encontré una bella mañana huésped del legendario Castillo de Chapultepec y vestido con el provisional uniforme de dril crudo que se concedía a los nuevos, mientras se les arreglaba el traje definitivo de paño azul.
    No olvido la solemnidad del instante en que fui pasado por cajas en la Mayoría del establecimiento, mientras allá abajo, en el hermoso y dilatado patio, marchaba el pelotón de relevo de guardias, discurrían los alumnos estudiando o charlando y se oía el reiterado grito de centinela del castillo: ¡Atrás de la barda!... a punto de que llegaba la bolsa de avíos, como irrespetuosamente se llamaba al guayín que remontaba a los profesores de las puertas del bosque cerro arriba [La feria de la vida, p. 82].
Tablada ingresó en el Colegio Militar de Chapultepec a los trece años. Fue ahí donde el poeta se aficionó a la entomología.
 
 

ACC